GENEALOGÍA.
Libros de bautismos, matrionios, fallecimientos, confirmaciones de la Parroquia de Blanca.
Sería interesante que el contenido de estos libros pudiese estar a disposición de cualquiera que lo deseara, lo que actualmente es imposible porque, aparte de la dificultad que entraña su comprensión, su manejo por muchas personas llevaría a su deterioro y posible destrucción. Para ello habría que seguir los siguientes pasos:
1. Fotocopiarlos libros.
2. Actualizar su redacción de manera que puedan ser entendidos sin dificultad.
3. Realizar un Fichero con todas las personas que aparecen y los hechos que se relatan.
Como es comprensible es una labor imposible de conseguir de forma individual. Con la ayuda económica de la Comunidad Autónoma, Ayuntamiento, Bancos... y la dedicación desinteresada de algunos voluntarios, en el transcurso de unos pocos años se podría ofrecer a todos los blanqueños un trabajo que se podría utilizar en la búsqueda de datos familiares, creación de "árboles genealógicos" o simplemente, para conocer un poco de la historia de Blanca.
PARRA VALIENTE, ANTONIO (1990). Libro de fiestas de Blanca.
Mención aparte merece aquí el actual párroco de Blanca, Don Jesús Ruiz Gómez, el cual ha salvado muchos libros eclesiásticas del polvo y el olvido. Gracias a su incansable labor, entusiasmo y dirección, Blanca podrá contar en breve con una base de datos que estará puesta al día con los datos de todos los bautismos, matrimonios, fallecimientos y confirmaciones. De esta forma, cualquier persona podrá saber su verdadero origen. Gracias a su labor y tenacidad Blanca va a ser pionera en esto y no me extrañaría que fuera uno de los pocos pueblos murcianos que dispongan de tantos datos, desde 1566 hasta hoy en día, salvados de una posible pérdida posterior. No podemos olvidar que muchos pueblos ya no tienen sus libros eclesiásticos, debido a las varias guerras pasadas, falta de interés y el hecho de que los moriscos intentaban destruir los libros para evitar su posible identificación. Es realmente un milagro que la iglesia de Blanca aún tenga estos tesoros y a la vez tenemos que admirar a nuestros antepasados, los moriscos blanqueños, que no eran tan malos, -como se decían de çellos-, puesto que los blanqueños primitivos supieron siempre respetar su iglesia, a pesar de sus enormes dificultades con los cristianos.